Mantra

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Al principio del bienio, al estudiante se le asigna una pequeña porción de mundo.

Podrá ser un cuento de hadas, un soneto, el fotograma de una película, una partitura de música de cámara. Un cuadro. Lo que el estudiante tendrá que hacer es, antes que nada, aprenderlo de memoria y descubrir todo lo que pueda de ese trocito de mundo. El segundo paso será olvidarse. El tercer paso es empezar a moverse y emprender un viaje de profundización que lo llevará cada vez más lejos. Hasta que se convierta en el mayor experto mundial de ese concreto fragmento de mundo.

 

Algunos mantra que hemos asignado recientemente, por ejemplo, son cosas como éstas:

 

La bandera Jolly Roger, la última carta incompleta de Van Gogh a su hermano Theo, Snoopy, el funcionamiento de un reloj mecánico, Oxford Town de Bob Dylan, el momento en el que Keith Richards escuchó por primera vez Heartbreak Hotel de Elvis, el Capitán Nemo, El beso de Klimt, el ruido de una tormenta, Halloween, la oración fúnebre para David Foster Wallace realizada por Jonathan Franzen, el incipit de Lo que el viento se llevó, el Titanic, Harold Lloyd colgado de la manecilla del reloj en El hombre mosca, El Doctor House, la sonrisa loca de Jack Nicholson en El resplandor.

 

VacchettiMaestro

Marco Vacchetti

¿Quién es?

Marco Vacchetti es un pintor y enseña italiano y latín en la escuela de secundaria D’Azeglio de Turín.

 

¿Cómo ha empezado?

Pintando. Hacía cuadros pequeñísimos, del tamaño de una postal, que representaban, casi siempre, el pastoreo de vacas.

 

Tres cosas que ha hecho

Ha trabajado en publicidad: quien recuerda el inmenso hipopótamo azul de la Pampers debería preguntarle alguna anécdota del set de esa antigua publicidad. Desde el 2000 hasta el 2006 ha dirigido el Master en técnicas de la narración de la Scuola Holden (cuando todavía se llamaba “Master”). Ha escrito el ensayo Storie dell’arte (BUR, 2000).

 

Una cosa que hay que saber

Los estudiantes de la Holden, en pasado, lo habían llamado “El Doctor Divago”. Adivinad por qué.